Tuesday, January 6, 2015

madrugada



Hay quien se pierde en la frialdad de un insomnio bajo cero.
Quien patea escombros existenciales que estorban el camino al baño.
Otros perpetúan en el café esperas y paciencia. Libros y crucigramas.
Monólogos al humo con sueños descansando en una varanda. Esperando.

En cambio, hay quien encuentra, en las altas horas, las letras más doradas;
las coversaciones que invitan a abrazar almas, los abrazos que huelen a hogar.
Madrugadas frías que saben a chocolate blanco
y con la cobija de corazones me arropo los pies para no salir volando.

Hay otras que traen finales para en la mañana evocar un reencuentro;
una llamada eterna, ojos tristes porque se corta un hilo.
Canciones tibias que sonríen al corazón mientras poesía sugestiva le guiña el suspiro.

Puedo esperar. Soy paciente. Esa virtud que es hermosa cuando la domas...si es que eso existe.
En la cama soñaré libertina, donde, los pocos, tardan en llegar; en ese espacio de tiempo
antes de que llegue luz.


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