Monday, August 11, 2014

Desembocadura


Ese lugar.
Donde el rio lleva su corriente a desembocar en el mar.
Y el mar con su corriente que quiere entrar al rio.
Donde se unen dos cuerpos.
Donde los pescadores esperan,
lanzan redes,
esperan.
La paciencia es su don, y esperan. Ese lugar donde, entre dos pedazos de tierra y arena, el agua parece no tener dirección.
Todo se mezcla.
Corrientes,olas,vientos,vida,arenas y la Señora Naturaleza hace de las suyas a placer puro.
En ese lugar. Donde, justo en el último guiño del sol, el agua es perfecta para mirarte sin que me notes.
Para pensarte.
Para desearte.
Para enterrar mis pies en la arena como tu boca en mi espalda. Casi.
En ese lugar. Donde el rio y el mar hacen su propio Mundo.
Ahí te quiero más.

                                                              Veinticuatro de mayo

Ladrón

Mírate la mano,

tiene pedazos de mi piel

que se fueron seguido el café.

Antes de adorar tu aliento en mi cuello.

En el ventarrón que te las propulsó de la cintura a la espalda,

sin permisos ni protestas.

Ahí te robaste pedazos de mi color

Hay veces

 

De vez en cuando y cuando llena la luna. Cuando las sonrisas se deshacen con la brisa y las miradas son para el espejo. 
De vez en cuando y cuando las palabras ya buscan una vitrola. Cuando los segundos pasan desapercibidos y la piel no mira.

Y aún cuando sé que no,

Me pregunto si soy Yo.

 

Un sábado de verano 2014

Cual si cada adoquín fuera 
una pulgada de tu espalda 
que camino lentamente
con la planta de mis pequeños pies.

Me trenzo el verano en el pelo para abrir paso a la brisa de tus labios en mi nuca.

En la piel me pasea el sol y sus destellos vespertinos de un sábado a la antigua.

Andiamo.
Que hay dos entes de amor mirándose las almas.

Entre murallas que guardan por siglos las más bonitas historias de amor. 
En cada ranura hay besos, hay caricias –de esas que se dan sin tocar-, hay olores, hay deseos –de esos que casi nadie tiene-, hay risas, hay felicidad genuina. 
De esa que se nutre del amor.

Andiamo. Pero lento. Respira. Mira. Siente. Los latidos como urgen. Víveme.

Verbos entre calles que emanan 
la poesía de tus ojos en mi pecho.

Verbos que sacan sonrisas 
con el viento fresco e inesperado 
de un verano caribeño.

Debe ser la sal. 
La tuya, la mía y la nuestra

Noche de[lirante] en la ciudad

Noches. De[lirios]. Blancos, puros. 
De[lirante] el aroma.
En el corazón de la ciudad. 
Mi espalda contra la grama.
Intento buscarte en las estrellas, las nubes tapan el cielo. 
Se asoma. 
Una que otra. 
No hay mucho. Esa noche, no había mucho. 
Pero lirios blancos. 

7.22.14