Wednesday, February 19, 2014

Por si me quieres olvidar

Recuérdame en la arena que se queda en el carro, en el libro que no has terminado, en el barniz de uñas que ves sin descifrar el color.

Recuérdame en las sonrisas sin razón, en los soles sin mañanas, en las cervezas sin motivo, en el arrecife, en la arena, en la pulpa de la parcha.

Recuérdame en la historia inventada de un niño, en la inocencia de los halagos y recuérdame en el plumón verde como recuerdan a Neruda.

Recuérdame en la antigüedad de los tríos y en los tambores del África, en el cansancio de la madrugada y en el adiós de las diez de la noche.

Recuérdame en la vida que pasa y en esa que tienta de Benedetti, en el agotamiento de las piernas que bailan sin pudor, en las caras lindas de mi gente negra.

Recuérdame en el olor de la casa que dejan las galletas recién horneadas, en la bolsa de Mary Poppins, en el suspiro de un lirio, en el color de ojos que cambia dependiendo del amor.

Recuérdame en el gesto testarudo taurino, en la caricia que se da con la mirada, en la incondicionalidad por si es que algún día la vuelves a encontrar.

Recuérdame los domingos, en sus trajes y boleros, en la magia de las hadas, el misterio de las sirenas y en el cuidado con las brujas.

Recuérdame en mar abierto y no tendrás de otra más que recordarme. Quizás ahí o en algún otro momento te darás cuenta de lo que es vivir.