Wednesday, January 29, 2014

De Kimmie Raschke, la comunicación y otros demonios

"Yo creo que de mujer a mujer nos podemos hablar mejor.”
-Kimmie Raschke
 

Y lo dijo refiriéndose a la pregunta que le hace el periodista Rubén Sánchez, en su programa radial, sobre si cree que tiene ventaja o puede ganar la lucha contra otros aspirantes a la alcaldía de San Juan como Santini, Carmen Yulín y Leo Díaz entre otros.

¡Ay!

Volvemos a la cultura machista que se cuela por los poros de cualquiera que no esté pendiente de lo que dice. Aunque la senadora novoprogresista en ningún momento afirmó directamente que correría para el puesto, sus comentarios estuvieron inundados de intenciones. Ya se está moviendo entre votantes y creando imagen entre el pueblo a sabiendas de que tiene competencia en su propio partido. Sin embargo, es la contestación a su pregunta la que sacudió mi atención que tan comprometida estaba en medio del tapón mañero de la Piñero. A ver, vamos paso por paso. Usted es una persona preparada, tiene experiencia en diversos campos profesionales, muestra habilidad para moverse adecuadamente alrededor de los temas que inevitablemente la relacionan a su progenitor, debo reconocer lo bien que se expresa (ahí na’ más tiene vidas extras sobre otros políticos. Surprise, surprise.) y muestra ser lo suficientemente organizada como para comenzar a sentar unas bases con tiempo anticipado. Eso entre otras posibles cosas que una entrevista radial no me permiten percibir.  Ninguna, y me reitero en NINGUNA, de estas capacidades está ligada a su par de cromosomas X. Entonces, ¿Cuál es la necesidad de traerlo al tema? En todo caso se acaba de hundir implicando que prefiere correr contra otra mujer que contra un hombre.

¿Que es una mujer en un campo de hombres? ¿Que es una mujer con pantalones? ¿Que es una mujer dando la cara por la ‘mujer puertorriqueña? (Whatever that means) ¿Que es una mujer sobresaliendo en una sociedad machista?

Pues, en mi opinión más personal, comentarios como esos son los que perpetúan la marginación de las mujeres y la clasificación de géneros. Encierran mentes a pensar en comportamientos atribuidos a etiquetas y se escandalizan y dan atención a tontadas que se quedan con su tiempo.  Una persona es una persona como sea. La preparación, las habilidades y capacidades, los logros, la personalidad, las inteligencias (Gracias, Gardner), la educación (no sólo académica) y la visión de una persona es lo que la distingue. No su sistema reproductivo.

Admito que erro al juzgar la mentalidad colectiva, pero me rehúso contundentemente a atribuir comportamientos a sexos y a géneros. Tenemos que empezar hacernos un detox de sellos y prejuicios. Yo confío firmemente en las habilidades y los méritos de las personas y confío en la realidad de que cada cual es capaz de ser y de contribuir si se lo propone. Coño.

Regresando a las palabras de su comentario, el mismo también implica un sesgo de una pobre comunicación entre hombre y mujer con expectativas de ser mejorada si se trata de otra mujer.  Pero, ¿ella no se graduó del Departamento de Comunicaciones?

Monday, January 27, 2014

Un helado en la Plaza de Guayama

Sábado en la noche y ya casi salían los feligreses de la misa de las 7:00 pm de la Parroquia  San Antonio de Padua. Si no llegaban a los veinte años tampoco parecían sobrepasarlos. Era menuda y tanto su tez como sus ondas doradas hablaban de su concurrida actividad al aire libre. Él tenía cuerpo de adolescente blanco norteamericano. Blanco, rubio platinado, piernas gruesas, espalda ancha y huesos grandes. No sé si se pusieron de acuerdo para usar “shorts” rojos, de esos que parecen gastados, pero que se compran ya así. Combinados como para demostrar su correspondencia, por aquello de que su brazo fortachón agarrando su cuello al caminar no se entendiera como que ella era su territorio. Se veían felices. Él sentado en el banquito de la plaza tirado para atrás con sus brazos abiertos, recostados del espaldar y las piernas abiertas cómodamente mirando hacia el frente, ella sentada de lado en el borde, sus piernas dirigidas hacia el cuerpo de su chico. Charlaban de lo lindo, ella hablaba más que él quien en ocasiones la escuchaba mirando a ver qué estaba pasando en la plaza.

Habían llegado con su bolsita de papel blanco y rosita de Baskin Robbins. Ya sentados sacaron sus helados y lo disfrutaron en uno de los banquitos frente a la fuente. La tertulia fue inducida a concluir por la culminación del postrecito. Una estampa linda ésa de comer helados en la Plaza de Guayama sentados en un banquito, frente a la fuente, rodeados de otras parejas y familias que hacían lo mismo para entretenerse y compartir un sábado en la noche en Guayama.
Pero el helado de ellos era de Baskin Robbins.